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Terremoto Nepal
El terremoto que asoló Nepal en 2015 dejó 9.000 muertos. Foto: Carlos de Torres

Reto Pelayo recorre las calles de Nepal, que se recupera del terremoto

Carlos de Torres

El Reto Pelayo Vida Annapurna Bike 2018, que afrontará desde el sábado 17 de noviembre un duro desafío de 300 kilómetros en BTT a través de los valles del Annapurna, vive las horas previas recorriendo las calles devastadas de Katmandú, donde un terrible terremoto asoló gran parte de la ciudad el 25 de abril de 2015, provocando 9.000 muertos y 22.000 heridos.

Una tragedia que provocó unión del pueblo, e incluso de los diferentes partidos políticos, hecho insólito, ya que olvidaron sus enfrentamientos para unirse ante tanto dolor y aprobar una nueva Constitución meses después del peor terremoto de la historia del país.

Las cinco expedicionarias del Reto Pelayo pudieron comprobar los efectos del terremoto que devastó los principales monumentos de la Plaza Durban, corazón y símbolo de la ciudad. Como si de una enfermedad se tratara, a Katmandú le toca superarse para iniciar la recuperación de la capital del país.

El guía de la expedición es Ashok, “Hombre feliz” en nepalí. Vivía muy cerca de la Plaza Durbar cuando la tierra tembló a nivel de 7,8 de la escala Richter, el equivalente a 375 bombas atómicas como las lanzadas en Hiroshima en la terrible Guerra Mundial en 1945. Un azote de la naturaleza que fue capaz de aumentar 40 centímetros la altura del Monte Everest (techo del mundo con 8.848 metros).

Un recuerdo imborrable para Ashok, que aún sueña con aquella mañana de tragedia. Ya no vive en la zona asolada. Como el 70 por ciento que habitaba en la zona, se cambió a otra de casas más bajas por temor a que se derrumben los edificios que quedaron en pie.

Recuerdos del horror

Fue el 25 de abril de 2015, a las 11.56 horas. Ashok estaba durmiendo la siesta en su casa familiar del barrio de Makhan Tol junto a sus padres, un hermano, su cuñada y un sobrino. En Nepal se levantan a las 6, comen muy pronto, sobre las 11-12, y aquel día el guía turístico estaba cansado. La casa de la familia ocupaba 5 plantas, algo habitual en Nepal cuando se mantiene la estructura de toda la familia.

“Estaba durmiendo cuando de repente sentí un temblor. Me desperté y vi la puerta abierta. Mi hermano estaba dando de comer a su hijo, le cogió en brazos y empezó a correr mientras gritaba: “terremoto, terremoto”. Mi cuñada le siguió con el cuenco de comida en la mano”. Ashok pensó que el temblor duraría, “como siempre”, unos cinco segundos, pero fue en aumento y empezó el pánico. Subió a la quinta planta, donde su madre estaba cocinando. “Todo se movía de arriba a abajo y de derecha a izquierda”.

“Pensé que iba a morir, que se me iba a caer la casa encima y no íbamos a llegar a la calle. Me impresionó ver que la ventana de la escalera se inclinara como cuando un avión se tuerce para girar. Empezaron a caer armarios, las bombonas, todo se movía. Todos conseguimos salir a la calle, menos mi madre, que se puso tan nerviosa que en vez de bajar subió a la terraza”, confiesa a PracticoDeporte.

Desde lo más alto, la madre de Ashok vio cómo se derrumbaban los edificios del barrio, incluida una torre de nueve pisos. Más tarde, logró bajar a la calle, donde se reunió la familia al completo.

Sin tiempo para pensar, Ashok acudió a la Plaza Durbar. Casi nada quedaba en pie, ni un centro de donantes de sangre que quedó devastado con un buen número de personas dentro. Mientras retiraba escombros se produjo una réplica muy dura.

Reto Pelayo
Begoña, Cecilia, Silvia, Noelia y Lorena son las cinco integrantes de este Reto Pelayo Vida Annapurna. Foto: Trex Exploring

“De nuevo pensé en que iba a morir. Volví a la casa familiar. Por el camino cómo en una comisaria la policía estaba sacando a los presos para llevarlos a otro lugar. Utilicé un coche policial para trasladar heridos. Por suerte las calles no estaban bloqueadas y pude llevar a varios al Bir Hospital”.

Son los primeros recuerdos de Ashok, quien se marchó a vivir a otra zona de Katmandú, a una planta baja. Luego tuvo que buscar una vivienda de alquiler.

Ola de solidaridad

Aquella tragedia despertó una enorme ola de solidaridad en todo Nepal. Más de 350.000 personas se quedaron sin hogar, pero ninguna durmió a la intemperie ni sufrió hambre. “Todos, ricos y pobres, pedían comida, y todas las asociaciones, vecinos, policía, bomberos y cualquier asociación, se entregaron en la ayuda”, señaló Ashok.

“Se olvidaron las habituales rencillas entre vecinos. Nos dimos cuenta que es más importante la vida que las cosas materiales en disputa. El terremoto logró unir incluso a los políticos de todos los partidos. Nepal no tenia Constitución, y los partidos, que solo quieren el poder, se unieron para aprobar el 3 de septiembre de aquel año, en 2015, la nueva Constitución”, destacó.

De la desgracia surgió una nueva mentalidad. Circula un chiste en Nepal que dice que los padres antes buscaban para sus hijas un marido con una casa en edificio alto; ahora se conforman con una sola planta.

Las secuelas psicológicas se mantienen en Ashok, que ha cumplido 50 años. A veces se ha levantado gritando “terremoto” simplemente porque alguien le ha rozado un pie mientras dormía, y a veces siente que todo se mueve al subir escaleras.

Ashok se trasladó a vivir a Getafe (Madrid) después del terremoto. En su cama tenía un colchón de muelles, que al moverse le hizo entrar en pánico. De nuevo la palabra maldita: terremoto. Sus compañeros de piso no daban crédito, pero lo entendieron cuando les contó el episodio que vivió en Katmandú.

Actualmente, la ola de solidaridad “parece que va remitiendo”. El Gobierno ayuda a cada familia afectada con 300.000 rupias, unos 3.000 dólares. El cálculo para la reconstrucción del país se estima en unos 90.000 millones.

El país sigue esperando otro terremoto. Cada 100 años se produce uno devastador. Ya han sacudido el suelo nepalí más de 400 temblores de escala 4 y más de 30.000 de 3.

“Menos mal que el terremoto fue un sábado y no había escuela”, concluye Ashok antes de recordar que 24.000 colegios nepalíes quedaron sepultados bajo los escombros.

practicodeporte@efe.es

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