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Lucía Soria baloncesto silla
Lucía Soria rompe barreras. Reparte su tiempo entre el baloncesto, la política y la veterinaria. Foto: archivo Lucía.

Lucía Soria: alcaldesa, veterinaria y mejor jugadora de baloncesto en silla

David Ramiro

Lucía Soria ha sido reconocida esta última temporada como la mejor jugadora española de la Liga de baloncesto en silla de ruedas. Además, su tiempo también lo reparte entre sus estudios y trabajo de veterinaria y su labor de alcaldesa de Fuentelcésped, un pequeño pueblo del sur de Burgos.

Lucía Soria (Burgos, 1990) juega de alero en el Casa Murcia Getafe, club con el que ha logrado la permanencia este último curso en la Liga de División de Honor de baloncesto en silla de ruedas.  Su relación con el baloncesto empezó a los trece años, cuando iba a fisioterapia, a la Asociación Madrileña de Espina Bífida. “Montaron una escuela y, como siempre me había gustado, el fisioterapeuta me animó. Nunca me había montado en una silla, empecé a jugar, y hasta hoy”, apunta Lucía, que padece espina bífida con lesión L11-L13.

“Es una enfermedad en la que el tubo neural no se termina de cerrar en el desarrollo embrionario. Puedes nacer con lesión o sin ella, pero las vertebras no han terminado de cerrarse y no protegen la médula. Yo tengo la lesión desde pequeña”, confiesa.

Baloncesto en silla

La silla de ruedas la comenzó a usar de manera regular a los trece o catorce años, recuerda. “Era cabezona, me negaba a usarla. Quería ir andando y luego me di cuenta que era mejor poder usar las manos. Al instituto nunca llevé la silla. Iba con las muletas y no quería que nadie supiese lo que me pasaba. Ahora muevo un poco las piernas, pero me manejo muy mal y por eso voy en silla “, señala.

En el baloncesto Lucía ha encontrado un refugio. Es una pasión, pero también un modo de vida. No siempre ha sido fácil y más cuando se ha tenido que acostumbrar a jugar en equipos mayoritariamente integrados por hombres.

“Cuando empecé a jugar me costaba un poco más. El deporte adaptado tiene la cosa de que la gente es más mayor y yo entré en la Liga con quince o dieciséis años. Antes estaba un poco fuera de lugar, pero ahora estoy acostumbrada y soy una más. No se ve mucha diferencia“, confiesa.

Al competir con hombres, en los entrenamientos y partidos, el vestuario es el mismo. “En casa siempre me dejaban un vestuario para mi, pero fuera, si solo había uno, esperaba que se ducharan mis compañeros y luego entraba yo. Esto ha sido así siempre”, declara Lucía, que también ha sufrido algún episodio machista, aunque últimamente no.

“Siempre está el típico hombre que dice que las chicas no deberían jugar o te manda a fregar. Me ha pasado pocas veces y al final demuestras que te da igual lo que opinen. Siempre hay algún tonto. Últimamente no me ha pasado, esto que cuento es de hace varios años”, dice la jugadora del Casa Murcia Getafe.

No hay liga femenina

La situación que vive Lucía al jugar en un equipo mayoritariamente de hombres también la viven el resto de integrantes de la selección española femenina de baloncesto en silla de ruedas, puesto que en España no existe una Liga propia de mujeres.

“A mi siempre me han apoyado para hacer deporte pero en España está el problema de que a las niñas que tienen discapacidad en muchos casos se las sobre-protege y cuando los padres ven un deporte en el que la mayoría son chicos les da más miedo”, confiesa.

“Luego está el caso de la gente que tiene la lesión más mayor y por desconocimiento acaban con miedo y no hacen ningún deporte. En el caso del baloncesto, además, depende de donde vivas hay un equipo o no para jugar”, subraya.

Veterinaria

En España, del baloncesto en silla de ruedas vive muy poca gente. Lucía lo compagina con sus estudios de Veterinaria y su trabajo de interna en el hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense en la unidad de neurología.

Lucía Soria está terminando sus estudios de Veterinaria y trabaja en un hospital de la Universidad Complutense. Foto: archivo Lucía

“Es difícil compaginarlo todo porque a veces me tengo que matricular de menos asignaturas o avisar que llego más tarde. Normalmente me levanto y voy al gimnasio tres días por semana y por la tarde entreno con el equipo también tres días de 21 a 23 horas. Aparte, los días que hay pista también voy al mediodía con ellos a practicar tiros”, confiesa.

En su actual club, el Casa Murcia Getafe, está muy contenta. Regresó hace dos años tras un paso por Alcorcón de cinco temporadas. “Hay un grupo que me gusta mucho como trabajamos, como funcionamos con el entrenador y la preparadora física. Además estoy jugando mucho y no me lo esperaba”, apunta.

Selección española

Su próximo reto con el baloncesto es el Mundial femenino de Hamburgo (Alemania) en agosto, para el que ya se está preparando junto a sus compañeras para coger los mecanismos de juego.

“Al jugar con chicos hace que nuestro nivel suba, pero la posición en pista no es la que trabajamos durante el año. Con chicos jugamos con reducción y no haces el mismo trabajo que cuando juegas con chicas que asumes otro rol. Por un lado nos favorece y por otro nos hace más complicado jugar juntas”, apunta Lucía, que lamenta que otros países sí tengan una Liga femenina.

“Hay países en los que además de jugar con chicos hay ligas femeninas de dos o tres semanas, con tiempo para poder habituarse y competir entre ellas”, relata.

Alcaldesa de Fuentelcésped

Este Mundial lo afrontan con la mentalidad de “disfrutarlo al ser un premio a un montón de años de trabajo. Si nos metemos entre las ocho mejores perfecto, pero sobre todo será importante dejar en un buen lugar a España”.

Su tiempo fuera de las pistas y de los estudios y el trabajo como veterinaria también lo ocupa al ejercer el bastón de alcaldesa de su pueblo, Fuentelcésped, en el que viven unos 250 habitantes.

“Gracias a internet se pueden hacer vídeo-llamadas y firmas electrónicas. El teléfono hace milagros. Aún así, cada vez que hay que hacer un pleno o tomar decisiones importantes voy, pero el día a día no porque con un programa electrónico de la Diputación de Burgos se puede llevar bien”, confiesa.

Es alcaldesa desde 2015. Su mandato acaba en 2019 y no renuncia a presentarse para repetir. La quita mucho tiempo cuando tiene que viajar con el baloncesto, pero Lucía puede con todo y con su silla de ruedas sigue rompiendo barreras.

practicodeporte@efe.es

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