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Edurne Pasaban Pilgrim Race
Edurne Pasaban ha participado recientemente en la Pilgrim Race, una carrera de ciclismo por el Camino de Santiago. Foto: Pilgrim Race

Edurne Pasaban: “En la próxima expedición gestionaré el riesgo de manera diferente”

David Ramiro

Edurne Pasaban, la primera alpinista de la historia en ascender los catorce ochomiles, asegura a EFE que está intentando preparar una expedición para dentro de unos meses al Himalaya, en la que, tras ser madre, gestionará “el riesgo de manera diferente” al haber cambiado sus prioridades.

Edurne Pasaban (Tolosa, Guipúzcoa. 1 de agosto de 1973) es una de las grandes deportistas de la historia, con el reconocimiento internacional de ser la primera mujer en coronar las catorce cumbres más altas del planeta. Ahora disfruta de la maternidad mientras sigue pensando en la montaña, aunque desde otra perspectiva personal.

P: ¿En qué momento vital se encuentra a nivel personal y profesional?
R: Me encuentro en una etapa nueva. Hace catorce meses fui madre y estoy viviendo ese papel, que es muy bonito. A nivel profesional me dedico a dar conferencias en empresas de motivación, en algunos máster de universidad y al mundo de la montaña quizá lo he tenido un poco más apartado. Estoy intentando organizar una expedición para octubre de este año a una montaña de siete mil metros, al Himalaya, a Nepal.

Edurne Pasaban
Edurne Pasaban durante una presentación. EFE/Archivo

P: Hace poco dijo que echaba de menos las expediciones grandes
R: Cuando eres madre las prioridades cambian, pero echo de menos ir de expedición. Mis amigos y gente con la que he ido de expediciones van al Himlaya, pero bueno, creo que la vida tiene etapas diferentes y estoy buscando un poco el hueco. No quiero proyectos tan grandes como los catorce ochomiles, pero se puede hacer cosas cuando eres madre.

P: ¿Cómo le ha cambiado la maternidad?
R: Es un cambio, pero me doy cuenta que si hubiera sido madre antes no hubiera terminado los catorce ochomiles. Las prioridades cambian y ahora por ejemplo tengo miedo a un montón de cosas. Voy en avión, hay una turbulencia y pienso en mi hijo. Si hubiera sido madre antes los catorce no los hubiera terminado. Echo de menos el Himalaya pero no me cuesta. El niño crecerá y se harán otras cosas. Se puede hacer un parón y volver.

P: Se habla mucho de expediciones de hombres alpinistas, pero de mujeres no se escucha tanto. ¿Por qué pasa esto en el alpinismo?
R: Empiezas a ser alpinista profesional cuando llevas una trayectoria de años. Con dieciocho o veinte años no eres alpinista porque para eso necesitas mucha experiencia y hay que ir paso a paso. Pirineos, Alpes, Andes y luego Himalaya. También hay un aporte económico bastante grande y cuesta encontrar patrocinios. Ser profesional o capaz de ir a grandes expediciones llega cuando eres mayor. En una mujer también hay muchas limitaciones, no solo físicas. Nuestra sociedad, a partir de unas edades, parece que nos pide que tengamos que ser mujeres, casarnos y tener hijos. Estas cosas culturales hace que no haya tantas referencias también. El alpinismo, aparte de ser minoritario, es difícil ir a una expedición.

P: Para esa expedición que planea para el otoño, ¿cómo se prepara con las nuevas responsabilidades que tiene?
R: Lo preparo en casa hablando también con mi pareja y en ese sentido tengo mucha suerte porque me ayuda mucho. Es un poco un equilibrio. Toda la gente que ha salido conmigo a ochomiles eran hombres y muchos tenían hijos. Nadie les preguntaba por esto y nadie les decía si les parecía duro dejar a sus hijos en casa. Una alpinista amiga mía, que escalaba en los setenta junto a su marido, dejaba a sus dos hijas en casa, que eran niñas de seis y ocho años. Para su entorno era ella una mala madre, su marido estaba allí, y nadie le decía que fuera un mal padre. La igualdad tiene que venir desde el entendimiento de que a mi me va a costar mucho irme de expedición, pero mi chico se va un mes a África a trabajar también. Poder encontrar una pareja que lo entiende es el primer paso. Será difícil dejar un mes al niño y seguramente gestionaré el riesgo de manera diferente. Antes buscaría la cumbre sí o sí y ahora voy a priorizar otras cosas. Ahora no podría hacer el reto de los catorce ochomiles.

P: Cuando ha ido a esas grandes expediciones, ¿qué es más importante, el componente psicológico o físico?
R: El psicológico. La cabeza es para mi primordial, aunque físicamente tienes que estar preparado. El 75% te diría que es la cabeza y el 25% el físico. La cabeza juega un papel muy importante, porque sin ella puedes estas muy preparado pero no tendrás éxito.

P: Un deporte que también práctica es el ciclismo.
R: Lo practico desde hace mucho. La bicicleta siempre ha sido para mi buena para entrenar. De carretera antes hacía mucho y ahora un poco más de montaña. Correr me costaba, me lesionaba más.

P: Incluso se ha animado a participar en carreras como la Pilgrim Race
R: He hecho esa carrera porque me gusta el ambiente que se forma, conozco a gente muy diferente respecto al mundo de la montaña y me doy cuenta que los valores del ciclismo son los mismos. La gente ama lo que hace y disfruta haciéndolo.

P: ¿Qué papel puede jugar el deporte como herramienta de igualdad en una sociedad?
R: Se pueden dar pasos poco a poco. El deporte tiene que ser igualitario. En la Pilgrim Race se ha visto, con casi sesenta mujeres y un patrocinador que ha hecho un equipo femenino. Este tipo de cosas son las que empezarán a cambiar el deporte femenino, el que sea tan interesante ver a una mujer como a un hombre. Ahí hay que dar ese paso, pero la sociedad yo creo que no está preparada porque la gente no demanda tanto un partido de fútbol de hombres como de mujeres. Tenemos que dar ese paso de la igualdad desde ese punto, de que se hable de los dos igual. Sé que uno vende más que otro, pero ¿por qué? Porque se habla más de uno que de otro. El deporte es una herramienta que puede ser el primer ejemplo para la igualdad.

P: María José Rienda ha sido nombrada presidenta del CSD y secretaria de Estado para el Deporte. ¿Qué le ha parecido?
R: Me parece muy bien. Es mujer y deportista. Para el deporte y todo lo que la rodea es importante. Tenemos una sensibilidad diferente y creo que lo hará bien.

P: ¿Cuál es el sueño que tiene ahora?
R: Mi sueño es poder inculcar a mi hijo los valores que a mi me inculcaron. Eso girará alrededor del deporte. Luego igual no sale deportista, pero quiero inculcarle eso. Quiero poder llevar una vida como mujer y madre paralela a mi pasión, que es la montaña.

practicodeporte@efe.es

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