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natación femenina española
Mireia Belmonte y Ona Carbonell lucen algunas de sus medallas en Budapest. Foto EFE.

La natación española se escribe en femenino

Israel Molina

Mireia Belmonte, Ona Carbonell y la selección femenina de waterpolo han sido las grandes protagonistas del deporte español estas dos últimas semanas gracias a su inolvidable Campeonato del Mundo de deportes acuáticos en Budapest.

Como ya sucedió hace escasamente un año en Río de Janeiro las mujeres han sido la clave en estos Mundiales celebrados en la capital húngara. Han acaparado todas las medallas para el deporte español y han demostrado estar al nivel de las mejores deportistas del mundo.

Huracán Belmonte

Especialmente brillante y emocionante ha sido lo de Mireia Belmonte. La badalonesa nos ha hecho levantarnos del sofá, gritar, sonreír y, por supuesto, celebrar. Porque se ha convertido en un clásico del verano. La deportista de la UCAM ha acostumbrado a España a contener la respiración y a nadar con ella. Y junto a ella.

Y es que, a sus 26 años, ha disfrutado de su mejor Campeonato. Belmonte está enterrando los mitos de antaño sobre la edad y la natación. Estaba extendida la concepción de que a partir de cierta edad era imposible competir contra los más jóvenes, sin embargo, la mejor nadadora española de la historia ha destrozado esos mitos a base de puñetazos convertidos en medallas.

Mireia Belmonte ya es campeona de Europa, del mundo y olímpica

En Budapest ha mordido por primera vez un oro mundialista, logrado en su prueba fetiche, esos inolvidables 200 metros mariposa. De esta forma ha completado una triple corona de gran peso en la natación. Mireia ya puede presumir de ser campeona de Europa, del mundo y olímpica en la misma prueba. Casi nada.

Y para adornar el currículum se trae a España otras dos platas fantásticas, en los 1.500 libre (con récord de España incluido), prueba que será olímpica por primera vez en Tokio 2020 – seguro que no es casualidad – y en los 400 metros estilo, donde ha subido un puesto. En Río fue bronce y en Budapest, plata.

Ni ella ni ninguno de nosotros olvidará jamás esta semana.

La leyenda Carbonell

Antes de que el huracán Belmonte entrara en acción, pasó por Budapest una sirena convertida en serpiente, Ona Carbonell. La española volvió a brillar con luz propia en una natación sincronizada que está viviendo una renovación con el objetivo de Tokio en el horizonte. Mientras las caras nuevas se amoldan al equipo, la barcelonesa ha prolongado su idilio con los metales.

Solamente la rusa Kolesnichenko pudo superar a Ona en las pruebas de Solo

De Hungría se trae dos platas en las pruebas de Solo – libre y técnico – dejando la sensación de estar más cerca que nunca de Rusia. Svetlana Kolesnichenko, la última joya de la sincronizada soviética, fue la única capaz de derrotar a Carbonell. Sin embargo, la deportista española ya tiene claro que su próximo objetivo tiene que ser el oro.

La capitana del equipo español de sincronizada ya ha igualado a su predecesora y amiga Gemma Mengual. Ambas acumulan un total de 20 medallas en Campeonatos del Mundo. En las dos finales disputadas en Budapest, Ona superó los 93 puntos, unas puntuaciones que la han dejado más cerca del oro que del bronce.

El histórico waterpolo

Y acompañando los éxitos de ambas, se ha erigido con fuerza ese inolvidable equipo de waterpolo femenino. Después del disgusto de Río 2016, las chicas de Miki Oca lo han bordado en la orilla del Danubio. En todo el campeonato solamente perdieron con Estados Unidos, demostrado coraje y talento, mucho talento.

Sobrevivieron a una batalla inolvidable en los cuartos de final frente a Grecia y se impusieron con la autoridad de los grandes a Canadá en las semifinales. Gracias a esa inercia se permitieron el lujo de soñar con el milagro en la final. Lo hicieron durante la primera mitad, sin embargo, en la segunda parte el equipo norteamericano las despertó a golazos.

Jessica Vall, África Zamorano, Jimena Pérez y Paula Ruiz también han brillado

Así pues, Mireia Belmonte, Ona Carbonell y el equipo femenino de waterpolo han copado los focos de un campeonato que arroja varias luces y algunas sombras. Junto a ellas han brillado Jessica Vall, doble finalista, África Zamorano, semifinalista en espalda, Jimena Pérez, brillante en las pruebas largas en la piscina o la gran promesa Paula Ruiz en las aguas abiertas.

Sin embargo hay que pedir un esfuerzo, de cara a 2018, a nadadores como Hugo González de Oliveira, una de las joyas de la corona, y al equipo de sincronizada, que debe seguir con su puesta a punto de cara a Tokio, su verdadero objetivo.

practicodeporte@efe.es

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